En las empresas en fase de crecimiento, cada vez más se impone la gestión de las organizaciones por procesos en lugar de por funciones (departamentos estancos). El objeto es que la empresa se observe como un conjunto de procesos que a su vez se dividen en subprocesos, actividades y tareas.

Hoy por hoy la mayoría de los procesos son ínter funcionales, lo que implica que son personas y recursos de distintos departamentos los responsables de generar el producto o servicio. La transformación de una organización estructurada en funciones o departamentos a una gestionada por procesos supone un cambio cultural dentro de la empresa.

Tras las reuniones previas, es necesario realizar un mapa de procesos que definan y cubran todas las funciones de la empresa. Posteriormente se realizará un plan de acción y formación para la concienciación de la nueva forma de trabajar dentro de la empresa, los nuevos sistemas a emplear (sistemas de gestión informáticos), sistemas de mejora continua, etc.